"Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea
que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí!
Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra.
Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.
El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel".
Es difícil imaginar a Jesús ignorando a alguien. Pues más bien pensamos en Jesús como alguien que corre en pos de los ruegos de la gente. Sin embargo en esta porción de la historia vemos a los discípulos incómodos por los gritos de una mujer extranjera. En un contexto en que ser extranjero es ser un pagano.
Pero lejos de reprender a sus discípulos por la actitud hacia la mujer que gritaba. Lo que nos dice el texto es que le dice a la mujer "No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel". Con ese tipo de respuesta, muchos se habrían abandonado en la desesperación, otros sumidos en la depresión y seguramente no faltaría que buscaría denunciar a Jesús por discriminación.
Sin embargo, Jesús tenia en mente un plan que en esta primera etapa era necesario que la mujer se sienta marginada e ignorada. Pero felizmente para nosotros nuestro Señor no deja allí su trato personal sino que debemos continuar para descubrir el plan completo. Les animo a no desmayar aunque estemos en medio de la crisis, pues hay un plan mayor que aunque hoy no lo entendemos, podemos confiar en que en el corazón de Dios todo esta muy bien planificado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario