"Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos,
y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y
recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas.
Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin contar las
mujeres y los niños. Entonces, despedida la gente, entró en la barca,
y vino a la región de Magdala" (Mateo 15:36-39).
Hay una secuencia muy interesante en el relato completo. Antes Jesús había manifestado su compasión hacia a la gente, no quería enviarlos a sus casas sin darles alimentos. Y aunque el relato nos muestra que Jesús sabia bien lo que iba a hacer, el prefiere plantear a sus discípulos la necesidad de alimentar a la multitud y espera sus respuestas.
En el momento cumbre de nuestro texto, Jesús da gracias y luego lo compartió con la multitud. Cada día que nos servimos alimentos, debemos ser consientes que en última instancia lo recibimos de Dios, sea por que nos dio el trabajo, el talento o las fuerzas para procurarlo, Así que SIEMPRE DAR gracias a Dios.
Mas allá de la multitud de personas que fue alimentada en esa ocasión, lo que me gustaría resaltar es que tenemos a un Jesús que ademas de darnos el alimento espiritual, esta atento a nuestras necesidades cotidianas como el alimento y el descanso. Es bueno saberlo.
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