"En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga" (Mateo 11.25-30).
La dinámica de vida de la nuestra sociedad hace que cada vez se menos común ver gente descansando, por el contrario hoy predomina la rapidez, lo instantáneo, la velocidad. Y al margen de lo perjudicial que esto es para la salud de nuestro cuerpo. Hay otro tremendo efecto que muchas veces no notamos. Pues en el vértigo de las actividades, difícilmente podemos reflexionar sobre nuestros caminos, y más bien seguimos la inercia de la rutina, o quizás seguimos el camino de otros (sea por moda o por snob).
Jesús hace un llamado, primero a ver las cosas de una manera sencilla, y luego a buscar el descanso que necesitamos. Es decir un estilo de vida diferente a lo que nos ofrece nuestra sociedad. Si, pues hoy en día ser "manso" y "humilde" se cosa de débiles y tontos. sin embargo el cristiano no esta llamado a seguir la rutina, ni moda alguna, sino caminar conforme al plan de vida de nuestro creador.
Que Dios los bendiga!
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